Lucro y demás webadas

En esta conversación, Eyzaguirre le endilga a Figueroa el éxito del modelo sueco, con lucro incluido. Los puntos que señala en su interpelación son los siguientes:
  1.  El lucro no mejora, ni empeora la calidad de la educación (no terciaria, en Chile)
  2.     Existen buenos y malos establecimientos escolares con fines de lucro (no terciaria, en Chile)
  3.    Existen buenos y malos establecimientos escolares sin fines de lucro (no terciaria, en Chile)
  4.     Que Suecia es un país muy igualitario (aunque esto es un adorno, pues Suecia era igualitario antes del sistema de Voucher’s), que los colegios con fines de lucro suecos, tienen un mejor rendimiento que los colegios municipales (tomando en cuenta el nivel socioeconómico) y de que la existencia de los colegios con fines de lucro, ha fomentado la competencia, haciendo subir el nivel general del sistema educativo.
  5.       No hay evidencia que terminar con el lucro vaya a mejorar la calidad de la educación

Figueroa responde:
  1.  Sus reparos contra el lucro son más prácticos que ideológicos (aunque los ideológicos son, para mí, inconmensurablemente malos)
  2. El lucro fracasó como un incentivo a la calidad en Chile (está comprobado)
  3.  Harald Beyer dijo que no habían buenas Ues con fines lucro
  4.  Dado que Chile es un país más desigual que Suecia, no corresponde compararlos de ese modo
  5. Que los colegios sin fines de lucro tienen mejores resultados que los con fines de lucro (con excepciones)
  6.  El ansia de ganancia desdibuja los objetivos de las instituciones educativas, por lo que es un incentivo perverso
  7.  Erradicar el lucro, significa que el Estado va a asegurar una educación de calidad


Vamos a lo importante: el lucro. Figueroa esquiva el tema sueco, diciendo básicamente,  que no se puede comparar Chile con Suecia, porque Chile es muy desigual y Suecia no, por lo que descarta la comparación (al menos eso indico implícitamente, porque no dijo nada más al respecto). Para comenzar, es bastante obvio que políticamente hablando, el argumento es malo (de burros, en serio): Todas las críticas levantadas desde el mismo movimiento, parten desde las comparaciones internacionales con países mucho más ricos, desarrollados e igualitarios que Chile. Y en tales casos, han considerado que sus comparaciones son legítimas, pero resulta que ahora no.

Bueno, en realidad, esto solo apunta a su inconsistencia, pero sí: No es llegar y comparar países, en lo fundamental, distintos.

Por otro lado, esto no significa que la comparabilidad sea un ejercicio inútil. Muy por el contrario. Creo que está de más recordar que las categorías “igual-desigual” “bueno-malo”, al menos en el plano educativo, por lo general, son categorías relativas: somos desiguales en función de un contexto. En este caso, en el contexto de la OCDE, que es la que hace las mediciones a nivel internacional, con sus países miembros. Las comparaciones son importantes, cuando se fijan metas de desarrollo. ¿A quién queremos alcanzar? ¿Por qué? ¿Qué podríamos hacer? ¿Cómo adaptar tal lógica o reforma, al contexto nacional? Etc.

“El lucro” no es un “sistema de incentivo único”. Decir que “el lucro” fracaso, como si fuese un sistema de incentivos monolítico e inflexible, que trae necesariamente un solo tipo de consecuencias, es tan manipulador como decir que el sistema público fracaso. Sabemos que existen sistemas públicos exitosos, y que en Chile el sistema público, no es particularmente exitoso. Ante esto, se dan las razones y se proponen reformas: “¡Es que les faltaba financiamiento! ¡Es que los profes no estaban bien preparados! ¡Es que hay muchos alumnos en las salas! ¡Es que los incentivos estaban mal puestos!”

Y de eso se trata: de incentivos y restricciones. Los sistemas públicos exitosos, probablemente tienen un diseño muy distinto al sistema público chileno (aunque no necesariamente: lo que les útil a Francia, no necesariamente lo es para Chile, pero en líneas generales, copiarles a los que lo hacen bien, con las modificaciones pertinentes, funciona) Y así mismo, el sistema de Voucher’s (con lucro) sueco, tiene un diseño MUY diferente al sistema de Vouche’s chileno. Y en mi opinión al menos, es más que razonable pensar que las diferencias de diseño entre un sistema de Voucher’s y otro, son factores clave que pueden hacer uno sistema exitoso, mientras que al otro un puñetero fracaso. En el caso chileno al menos, tenemos evidencia de que esto es así (a los que quieran que me ponga a citar bibliografía, me avisan y les pongo una lista, pero como se han repetido una y otra vez por prensa estas cosas, no me detengo a realizar la aburridísima labor aquella).



  1.  En primer lugar, el copago: Las familias Chilenas, tienen que pagar un monto a parte de la subvención estatal, por lo que al final el sistema termina segregando por capacidad de pago. En Suecia esto está prohibido, por lo que no genera este tipo de segregación.
  2. En segundo lugar, la selección: En el sistema sueco, está prohibida la selección en básica (de todo tipo), por lo que los colegios no pueden distorsionar sus resultados, escogiendo buenos alumnos, o alumnos de un nivel socioeconómico más alto, inflando sus puntajes en pruebas estandarizadas.
  3.  En tercer lugar, la municipalización: Aquí sí que el factor “estratificación social” o desigualdad, importa. En Suecia el sistema está municipalizado, pero como la responsabilidad en cuanto al financiamiento está en el Estado, y el de la gestión en los colegios, más que en las municipalidades, la municipalización podrá ser funcional para Suecia, pero no para Chile. En Chile, debido a que las municipalidades cuentan con recursos dispares, y están vinculadas al voluntarismo político, la cantidad de atención y recursos que las municipalidades puedan poner en la gestión, es sumamente dispar.
  4. En cuarto lugar, el control del acceso y funcionamiento: En Suecia, antes de entrar al sistema, se evalúa el proyecto educativo y su viabilidad, y después se establece un control con mediciones sobre su calidad. En Chile, básicamente cualquiera podía entrar, con colegios enanos e ineficientes en muchos casos, y recién ahora vamos a tener una superintendencia que regule esto (espero). 
Resumiendo: Que no, que no es llegar y comparar sistemas educativos, cuando para comenzar, estos son, en lo fundamental, DISTINTOS. El sistema de Voucher’s sueco, es MUY diferente al sistema de Vouche’s chileno, lo repito 1000 veces. Si el sistema de “lucramiento” en educación sueco, fuera el mismo sistema de “lucramiento” chileno, el argumento de Figueroa, de que no se pueden comparar porque Chile es desigual y Suecia no (o al menos, es menos desigual), tendría el peso que al parecer creen que tiene, pero no es el caso.


En el fondo, puedes diseñar sistemas en que el lucro, termine siendo un incentivo perverso como en Chile (aunque no queda del todo demostrado el “cómo” en palabras de Figueroa. No empíricamente al menos. Es más bien una deducción indirecta. Una inferencia que se basa en el hecho de que los colegios con fines de lucro, son levemente menos exitosos que los sin fines de lucro. Pero eso no explica mecanismos causales) Así como puedes diseñar sistemas en que los fines de lucro potencien la competencia por calidad y eficiencia como en Suecia, es decir, sistemas donde tanto los incentivos como las regulaciones: ESTÁN BIEN PUESTOS.

PD: A los dirigentes estudiantiles les hace falta asesoría “técnica” (comunicacional no, son tan buenos, que de hecho deberían dar: harían una pasta enorme aconsejando al gobierno.) Y si la tienen, deberían mejorarla, en mi opinión.